Último taller de docentes del año con Lab-XXI

En una mañana llena de risas, dinámicas y reflexiones, 46 docentes de instituciones educativas fiscales de Quito recibieron su último taller con Lab XXI. Este se realizó el lunes 15 de julio del 2019, en el Parque Urbano Cumandá.

Se reflexionó sobre la importancia de la comunicación, trabajo en equipo y sobretodo de valores universales basados en la responsabilidad y el respeto entre docentes y estudiantes. El equipo de Lab XXI hizo diferentes actividades para que, por medio de dinámicas interactivas, los docentes aprendan de estos temas y puedan replicarlos dentro de sus aulas.

La primera actividad consistió en ver los cambios que existieron en estos últimos 20 años sobre el arte, tecnología, medio ambiente, ámbito laboral, música, salud, liderazgo, moda, y reflexionar sobre cómo van a cambiar dentro de los próximos 20 años. La actividad consistió en designar uno de estos ámbitos a un grupo de 5 docentes. Ellos tenían que mostrar de una manera artística con diferentes materiales y accesorios cómo era el mundo hace 20 años y cómo lo será en el futuro. Algunas conclusiones que salieron fueron que, robots van a reemplazar el ámbito laboral, que los alimentos van a tener cada vez más químicos y transgénicos, y que las áreas verdes de las ciudades van a desaparecer por completo.

Durante las reflexiones surgieron diferentes inquietudes de los docentes sobre los cambios sociales que existen en la actualidad y cómo adaptarlos dentro de sus aulas. Uno de estos temas coyunturales fue la legalización del matrimonio igualitario en el país. Los docentes demandaron respeto de los estudiantes y sus demostraciones de afecto dentro de la institución (sin importar la orientación sexual de la pareja) como fundamental dentro de un pacto de convivencia.

Por último, el equipo de Lab XXI explicó lo esencial que es darse cuenta de estos cambios sociales y la importancia del ejemplo que dan los docentes como figuras de autoridad, tolerancia y liderazgo dentro de las instituciones. Por lo tanto, el respeto y la aceptación es fundamental para crear un ambiente sano en la vida de los estudiantes.

 

También, se habló sobre cómo un docente debe liderar con su ejemplo. Cuando un docente no respeta a sus estudiantes no puede demandar lo mismo por parte de ellos. Por eso, es importante el compromiso hacia su trabajo no solo para cumplir sus horas laborales, pero también por un deber de convicción que va más lejos de lo profesional.

María Emilia, jefe de entrenamiento y desarrollo, les dio una lección muy valiosa. Ella les hizo recordar sobre la película de Matilda. Dentro de una institución oscura, donde el ambiente es agresivo y la principal autoridad agredía a los estudiantes y profesores, una docente asumió un compromiso especial con su clase para cambiar ese escenario triste por uno que pueda hacer feliz a sus alumnos. Dentro de esa aula, todo se volvía de color y diversión. Ese compromiso no era la obligación de la profesora, ella lo hacía por convicción y amor por sus estudiantes.

En el taller de Lab XXI, los docentes se pudieron dar cuenta que su profesión tiene el poder de moldear a los adolescentes en seres humanos líderes y preparados para las profesiones del futuro con habilidades del siglo XXI.

Lab XXI impulsa a que las respuestas no se conviertan en conversaciones estáticas y se respondan mientras los estudiantes copian lo que se dicta o se escribe en la pizarra. Al contrario, el equipo motiva a que los profesores busquen dinámicas de integración que sean divertidas para que, por medio de estas, los estudiantes aprendan. Es así como trabajó el equipo de Lab XXI en el taller.

Se hicieron olimpiadas donde se crearon diferentes equipos. Hubo una carrera de costales, otra de llevar un limón en una cuchara sin que se caiga de un extremo al otro, una carrera de carretilla y otra de caminar con los pies amarrados entre los equipos. Esta dinámica impulsó a que los docentes creen una estrategia de trabajo en equipo fomentando la comunicación. Después, se realizaron diferentes juegos que, aparte de integrar a los docentes, fueron ideas nuevas para que ellos puedan implementar en sus aulas y así el ambiente sea dinámico y divertido.

 

La última actividad y la más importante fue “Fear in the Hat”. Se dividió a los docentes en dos equipos. Dentro de ellos, cada uno debía escribir su miedo más grande dentro de su profesión. En cuanto todos escribieron, se reunieron dentro de su equipo a discutir cuál es el que más comparten y el más importante. Después, debían transformar ese miedo en algo positivo para que sea un impulso a ser mejor docente y que no se convierta en algo negativo dentro del aula.

 Uno de los miedos fue ¿Cómo controlar el impulso emocional en un aula que se enfrenta a tantos cambios? Entre las posibles soluciones los docentes se dieron cuenta que es importante crear un ambiente de respeto y de buena comunicación. De esta manera se crea un compromiso por parte del docente hacia sus estudiantes yendo más lejos de su profesión.

Otro miedo fue ¿Cómo los docentes pueden enfrentarse a los problemas legales de su trabajo? Algunos contaron historias de problemas con estudiantes y padres de familia porque estaban a punto de perder el año. Por eso, la solución propuesta y aceptada por todos, es crear un acta de compromiso escrita cada parcial con los estudiantes para que sepan en qué pueden mejorar durante el año. Así, el profesor está dispuesto a ayudarlos  y a recibir los trabajos atrasados y mejorados hasta cierta fecha límite. Esta acta debe ser firmada por los padres de familia y el estudiante. De esta forma, si no hay una mejora existe evidencia sobre una falta de compromiso y se deberán asumir las consecuencias correspondientes. También se habló sobre la importancia de tener una ética laboral donde se inculque la responsabilidad y que los docentes no solo pasen materias por evitar problemas. 

La jornada terminó con el agradecimiento del equipo a todos los presentes. Los docentes recibieron un diploma y una gorra membreteada de LAB XXI por trabajar durante todo el año escolar en ser agentes de cambio mediante el uso de la metodología con sus estudiantes. Entre abrazos de agradecimiento y fotos de recuerdo, una docente agradeció a Lab XXI por enseñarles a salir de su zona de confort y a no solo ser mejores docentes, pero ser mejores personas. 

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