Perspectivas del futuro de la educación, reflexiones de Ana Cristina Hidalgo

Cuando pensamos en el futuro, a ¿qué realidad se van a enfrentar los niños de hoy? Pueden existir mil respuestas, pero lo importante está en responder: ¿qué tipo de educación necesitan para enfrentarse a un mundo incierto que ahora solo podemos imaginar?

Con esta reflexión, empezó Ana Cristina Hidalgo su Webinar el viernes 22 de mayo del 2020 organizado por Impaqto, una empresa dedicada a apoyar al emprendimiento con espacios de coworking alrededor del Ecuador. Habló sobre las perspectivas de la educación en el futuro, un tema importante para los docentes, padres y estudiantes que viven de la incertidumbre del día a día en este ámbito.

La educación tiene que evolucionar porque el mundo está en constante cambio. En estos meses hubo un incremento del ritmo de transformación, ¡imagínense los cambios en 20 años! El planeta se vuelve cada vez más complejo y la educación sigue siendo para una realidad del pasado.

Algo irrefutable, pero a veces ignorado, es que cada niño es único y aprende a diferente ritmo y maneras. La educación de hoy funciona como una sola carretera sin curvas, cuando en realidad cada niño tiene su propio camino para llegar a su destino.

Hoy es cuando tenemos que cuestionar el sistema porque está claro que cada rol en la educación está cambiando. Los padres se ven más involucrados en el aprendizaje de sus hijos, empiezan a cuestionar el contenido y a evidenciar destrezas y debilidades que antes no veían de cerca.

El rol del docente es más complicado. Ahora, se ve obligado a adecuar sus actividades a las necesidades familiares, de aprendizaje, y conectividad específica de cada estudiante.

Así mismo, el estudiante empieza a ser un actor activo y constante en su proceso de aprendizaje. Tiene que pedir ayuda cuando lo necesita, generar dudas y hacer preguntas y a empoderarse de su educación. 

Cuestionemos, qué representa el colegio en la vida de los niños y jóvenes y si es más que un espacio académico. Para unos, es un espacio de socialización, de juego, de hacer amigos, y deporte. Para otros, es un espacio de nutrición física y emocional, porque el refrigerio que reciben es la única comida completa que tienen en su día. Para muchos, el colegio representa un lugar seguro donde pueden escapar del abuso físico y emocional que viven en sus casas.

Necesitamos una educación que haga de los estudiantes personas capaces de aprender con diferentes recursos y que provea herramientas para manejar un futuro incierto. Que les enseñe cómo comunicarse de manera efectiva y asertiva y que les ayude a descubrir quiénes son en el proceso.

Una educación que priorice el bienestar individual en vez del colectivo. Donde el sistema se adapte al niño y no vice versa. Necesitamos de una educación personalizada, respetando las diferencias por medio de un sistema de inclusión completa.

En la educación debemos reemplazar el ser más, por el ser mejor. En vez de inculcar la competitividad, necesitamos una educación que nos ayude a aprender de errores, a comunicarnos, a ser mejores líderes, a ser mejores personas, a ser agentes de cambio.

El contexto de la pandemia nos está dando valiosos aprendizajes que resiste el status quo. Ana Cristina, manifiesta la importancia de cuestionar la educación, porque hoy tenemos una oportunidad única para replantear el sistema.

Ella cree que estamos aprendiendo y transformando la educación sobre la marcha evidenciando la necesidad de un cambio. Transformemos la educación en una que forme agentes de cambio y que prepare a los niños para ser líderes en la realidad incierta del futuro.

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